miércoles, 21 de noviembre de 2007

Día 20

El padre de mi viejo fue asesinado por su hijo, o sea, mi tío. Hay un hijo a punto de matar a su padre, con una escopeta. La causa: las constante paliza que le propinaba su padre a su madre. Nadie en mi casa habla del tema. Mi abuelo jugaba al fútbol, mi padre quería que yo jugara al fútbol, ¿mi padre quería entonces que yo lo asesinara?. Por suerte nunca me gusto el público. Alguna vez te lo conté, de eso estoy seguro. Pero hoy estuve pensando en todo eso, y bien, no quería dejar de contarte. De nuevo, una vez más. Me encantaría que no me hagas falta.
Cuando tenía entre 16 y 17 años creía en una idea muy tonta sobre el suicidio, yo decía que aquellos que se mataban no eran cagónes, o incapaces de enfrentar la vida. Por el contrario. Eran, desde mi visión, unas valientes caballeros que enfrentaban al mayor misterio de la vida, la muerte. Hubo una vez que le conté esta teoría a mi hermano, respondió rapidamente: Bueno, si te querés matar, hacelo. Vamos a llorarte pero con el tiempo, todo se olvida. Nunca más pensé en eso, hasta hoy ni bien entrada la mañana. En otro orden de cosas, vengo pensando en algo de otro talante y no sé bien por qué lo uno a todo esto. Vengo pensando que la poesía cada vez más se parece a la públicidad. A ver que frase se te quedo prendía en el marote, que palabras convinan que no voy a dejarte olvidar. Si yo digo: Vaca muere... es porque la vaca muere. Será un error. Hay espacio para la ficción?. Hoy estoy raro. Raro: dícese de aquel que no sabe como definir y prefiere tantear a oscura en un cuarto ya definido. Me gustaria hablarte de amor, de lo mucho que te extraño. Me duele la panza. Estoy peleado con mi cuerpo, lo odio. Cada vez que escucho la palabra flaquito quisiera arrancarle el ojo al idiota que lo dice. Es que si por lo menos fuera solamente deforme y no terrible deficiente. Pero no. A cada cual con su desgracia. En otra vida, pasada, de seguro, he sido, no me cabe la menor duda, una costurera que entre puntada y puntada se odiaba con garras de aceite. Voy a esconderme en el género. Prefiero el terror a los días de verano y, sin duda, nada es comparable a la bomba atómica. Temo estar volviéndome un perdedor radical. Que triste futuro me espera, si sigo así. Vení, salvame. Estoy en las peores manos, las mías. Va, sin tanto lamento, al fin y al cabo siempre hay alguien que nos ignora. Espero que no sea tú caso. Estás bien?. Contáme. Yo aquí, extrañando. La vida pasa, pasa de uva, las navidades llegan. El cielo es transparente y arriba de todo no hay Dios sino un cacho de mierda.

Pd: Pensé en un cuento. La trama es la siguiente: desde el 19 de enero en adelante todos las madres enbarazadas comienzan a dar a luz hijos muertos. La historia trata sobre Elizabej una muchacha que tiene recien dos meses de embarazo.
Pd2: Es increible lo fácil que es explicar una historia y lo dificil que es desarrollarla en el tiempo. Sé que suena obvio, pero no puedo dejar de pensarlo.
quisiera seguir escribiendote.
es tarde.
mañana es un día nuevo y alargado.

te quiere
Tuyo

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